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Marzo 14, 2008

presentación KARMA CHUNGO (lee un cuento/1 short story)

Archivado en: Mike Ibáñez, karma chungo — admin @ 8:39 pm

K A R M A     C H U N G O del maestro Ji Ha Chol
EL BUDISMO BASURA EN 15 CUENTOS Y UN KOAN
sábado 15 de marzo - 20 h - ATENEU ROSA DE FOC  Verntallat 26 (Gracia) Barcelona

presentación del libro: Salva Montserrat, editor CATALOGO
lectura de cuentos : Mike Ibáñez (prólogo)
ambientación sonora : TopMantra & ChungaMachine
cóctel del acto: Mudita

http://www.catalibros.com/contenidolibro.php?cod=CON2698

Junk Karma -Karma Chungo-, es el libro que
nunca leerá el budista Richard Gere
(New York Gazette)

El alma de un hombre sabio es como un espejo.
te miras en ella, y puedes peinarte
(JI Ha Chol)

1 cuento:  EL SONIDO DEL CHOQUE, EL SONIDO DE LA EXPLOSIÓN 

Un buen día en que el monje mutante KyoGen-X barría el jardín delante de su humilde ermita, allá abajo, en un cambio de rasante de la carretera comarcal cercana, se empotró un autobús de línea vacío contra un trailer cargado de vacas sagradas. El trailer se incendió y las reses empezaron a mugir agobiadas, mientras encajonadas ardían, para luego explotar todo. Por el sonido del choque, de repente KyoGen-X sufrió un shock y se despertó. Y obtuvo el perfecto satori. En el Rinzai se dice que el satori llega repentinamente. Pero, ¿qué es en realidad el satori?

 

Antes de esta experiencia KyoGen-X abrigaba siempre una duda. Día tras día, no estaba satisfecho. Su maestro Issan-69 le decía:

 

-Usted es inteligente pero ha leído demasiados sutras de bajo presupuesto. ¡Su inteligencia del Zen proviene de la memoria de esos sutras! Mejore… Usted no puede obtener el shiho. Intente volver a la época de su nacimiento, cuando no podía comprender en qué dirección estaban el este o el oeste, o qué significaba BLU-118B. Inténtelo y luego venga a hablarme de ello.

 

Después de esta charla, KyoGen-X quemó todos sus sutras, sus cuadernos, su videoteca de artes marciales, su colección de pósters eróticos islámicos y lloró. Y lloró. Abandonó el dojo de su maestro, entró en la montaña y vivió solitario en plan survivalista. Comió alimañas; bebió sus propios orines. Solo, hizo zazen en pelotas durante un año, durante dos años. Los pájaros se le cagaban encima; los perros se le meaban. Luego se retiró a esa solitaria ermita prefabricada con jardín hidropónico.

 

Y aquel día, al oír el sonido del choque frontal, los mugidos agobiados, la explosión, se despertó del todo y sus dudas se disiparon. “Shit, man… hasta hoy era un estúpido”, exclamó.

Compuso un poema:

 

Por un golpe, por el sonido

De un choque frontal,

Por la explosión de un trailer

He olvidado todo.

He terminado con las ideas

Que llenaban mi espíritu.

Mis complicaciones se han acabado.

 

 

 

Hizo sampai en dirección a su maestro, quemó incienso, se la meneó un par de veces y se fumó un porro enorme, un bobmarley de grifa kampucheana.

 

 

 

Y muy, pero que muy ciego, se fue a leerle el poemita a su maestro. Issan-69 dijo:

“Sí, este muchacho, mi discípulo, por fin ha comprendido (y qué peos que pilla)”. Y le acordó un shiho-séptimo dan.

 

 

Daichi compuso un celebrado poema sobre esta historia:

 

Por el sonido de un choque

Olvidó todo su saber.

No quedó nada de él.

El vacío fue total.

 

 

 

Aunque realmente su satori no dependía de su cerebro. No fue repentino. No lo obtuvo por el choque de un Skandia que transportaba vacas sagradas, ni por la explosión subsiguiente. No hay que decir que obtuvo el satori en ese único instante. No fue repentino. No señor…

 

 

 

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